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jueves, 4 de junio de 2020
miércoles, 3 de junio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
EL ROL DEL ASESOR PEDAGÓGICO EN EL ACOMPAÑAMIENTO DOCENTE
“…La educación debe forjar a personas que comprendan
y sepan intuitivamente, en su mente, su corazón y todo su ser,
el valor irremplazable de los seres humanos y del mundo
natural.
Tengo la convicción de que esa clase de educación
corporifica la lucha eterna de la civilización humana
para crear un camino certero hacia la paz…"
(IKEDA, Daisaku: "No más asesinatos",
Tú puedes cambiar el mundo, Asahi Press, Tokio, 2002, pág. 139
Años
de trabajo con docentes desde el acompañamiento en su quehacer pedagógico han
venido inquietándome acerca de mi propio rol en ese acompañamiento: ¿Cuál es mi
función? ¿Qué puedo aportar a la labor docente? ¿Cuál es mi intencionalidad al
acercarme a un aula de clase? ¿Cómo aprovechar al máximo la posibilidad que el
cargo de asesor me brinda al contar con la escucha del docente?
Sin
dudas entrar al aula de clase trae consigo la responsabilidad de intencionar
las visitas para posibilitar transformaciones y en virtud de esa
responsabilidad las transformaciones propuestas no deberían estar centradas
exclusivamente en el quehacer pedagógico sino que deberían apuntar finalmente a
la construcción de una sociedad más equitativa, justa y democrática que brinde
posibilidades puntuales de desarrollo de quienes la componen, como bien expone
Cullen (1997)[1]
“…Educar debe ser una acción social
justa, porque equitativa y solidariamente busca socializar mediante el conocimiento
legitimado públicamente…”.
Necesitamos entonces formar
ciudadanos capaces de afrontar las demandas que el medio les plantea con
coherencia entre el juicio y la acción, ciudadanos con criterio y valores
morales y espirituales que puedan construir una sociedad más humana. Por
otro lado, se afirma en muchos ámbitos que la escuela está siendo rebasada por
la realidad en tanto que los conocimientos allí adquiridos cada vez se
relacionan menos con la vida diaria, enfrentándose a grandes retos como expone Fuentes (1999) [2] “…Los fenómenos de desarticulación de las
generaciones jóvenes en relación con la sociedad, de la pérdida de referentes,
de la violencia en diversas manifestaciones, se ven hoy como el más grande
desafío de los sistemas educativos, de los aparatos culturales y de las
sociedades…”.
Pensar en esa desarticulación en nuestra sociedad, que enfrenta el día a día arrastrando con una historia violenta y posterior a la firma de un acuerdo de Paz, hace que programas como Aulas en Paz (donde he aprendido a ser asesora) tomen verdadera relevancia en una escuela que debe refrescarse, una educación que requiere reevaluar sus objetivos y unos ciudadanos que necesitan ser formados para asumir modelos de convivencia efectivos y sostenibles. Para ello pensar al educador y su labor implica pensarse a si mismo como guía o asesor.
Por
los objetivos que se han trazado desde la educación y la labor de socialización
que a este sector le hemos delegado debemos comprender que le solicitamos respuestas
que van más allá de la sola tarea de transmitir conocimientos. El docente es un
elemento vital en virtud de la responsabilidad de que todos sus alumnos logren
los propósitos educativos en congruencia con las demandas éticas y sociales que
el medio les demanda.
Formar
habilidades sociales requiere necesariamente recurrir a modelos y estrategias
pedagógicas centradas en el “hacer”, estrategias significativas, prácticas y que
permitan que el conocimiento adquirido sea perdurable, dado que son
competencias para convivir y en ese sentido construir sociedades
justas para todos y mentalmente sanas. Requiere además de un docente consiente
de su rol formador y en búsqueda constante de su propia coherencia en el pensar,
sentir y accionar con las competencias que pretende potenciar en sus
estudiantes.
El
asesor pedagógico esta llamado al análisis de la figura del docente para
realizar un acompañamiento pertinente y con intenciones claras desde las
necesidades de los profesionales que orienta y para ello resulta útil la
aclaración que hace Esteban (2001) al exponer que el docente se desarrolla en
tres ámbitos:
Gestor
de Información: es decir que domine los conocimientos que
trasmite.
Guía
del proceso de enseñanza y aprendizaje: pues debe
saber cómo enseñar y a su vez debe saber cómo aprende cada estudiante.
Ser
un modelo a seguir: es decir permitirse ser representante
de los valores que transmite en un ambiente de aprendizaje que es
necesariamente social.
Poder acompañar al docente en el camino, implica necesariamente conocer el estado de su desarrollo en los tres ámbitos nombrados, así como poner de antemano sobre la mesa del docente esa mirada que se ha realizado. El aprendizaje y crecimiento de ese docente no podrá darse si no hay un dialogo igualitario, una concertación de pasos a seguir y un reconocimiento compasivo y consciente de sus esfuerzos, todo esto a fin de poner al docente en el centro mismo del acto de acompañamiento que se realiza.
Es decir acompañar al docente en su proceso de auto gestión y crecimiento personal y profesional es materializar la intención de ser compañía a su proceso y no de vehículo ni mapa... el docente solo llegará a ser lo que cree, quiere y se empeña por aprender, no lo que el asesor quiere que el docente sea. Y en esto último fallamos recurrentemente todos aquellos que poseemos una labor de facilitación de aprendizajes (incluidos los mismos docentes), toda vez que planeamos anticipadamente las acciones sin tener en cuenta el deseo mismo de aprendizaje del sujeto que acompañaremos o formaremos.
En todo caso, la sola conciencia sobre la trampa que el ego nos pone al querer moldear a un educando-aprendiz según la imagen que creemos que debe tener, es ya un paso hacía la utopía del aprendizaje como acto liberador.
[1] CULLEN, C. A. Crítica de
las razones de educar: temas de filosofía de la educación. Argentina: Paidós,
1997.
[2] FUENTES MOLINAR, O. “¿Es
posible enseñar valores?”, en Voces de la Educación. Educación y Ética: un
debate actual. Xalapa, Veracruz, año I, número 1, enero-junio 2000.
lunes, 1 de junio de 2020
domingo, 31 de mayo de 2020
sábado, 30 de mayo de 2020
Afrontando el acompañamiento de la Escolaridad en Casa
viernes, 29 de mayo de 2020
jueves, 28 de mayo de 2020
miércoles, 27 de mayo de 2020
Estrés docente en tiempos de pandemia
Todo el que recuerda su
propia educación, recuerda a sus maestros, no los métodos o técnicas. El
maestro es el corazón del sistema educativo
(Sidney Hook)
La OMS lleva ya varias décadas estudiando,
entre muchas otras cosas, el tema de la calidad de vida en el trabajo y cómo
esto afecta la productividad e impacta la economía, poniendo en evidencia que
el estrés laboral es un problema de salud pública (WHO,2002).
Dentro de los grupos con mayor nivel de
riesgo están los maestros, y esto no es realmente una sorpresa, lo que
sorprende es que padezcan niveles de estrés incluso más altos que las de
profesiones de riesgo como la policía, el personal de seguridad y emergencias y
hasta los mineros, motivo por el cual ya existe un número importante de maestros
diagnosticados con Síndrome de Burnout o de “estar quemado” por el trabajo.
El estrés laboral supone un estado mental
negativo y persistente que causa agotamiento emocional, sentimientos de
incompetencia, poca motivación y en general sintomatología física y psicológica
y las fuentes de estrés laboral dentro del contexto educativo son múltiples si
contamos el exceso de demandas y exigencias académicas, administrativas y hasta
emocionales.
Con respecto a las consecuencias negativas
para la salud de los docentes específicamente, hay estudios como el de Moriana
y Herruzo (2004) que destacan presencia de síntomas como insomnio, cansancio,
problemas gastrointestinales, enfermedades coronarías, padecimientos
musculares, aumento de enfermedades respiratorias, alteraciones de la voz,
vulnerabilidad a enfermedades infeccionas, ansiedad, depresión, estrés y en
muchos, como efecto secundario a los tratamientos médicos, abuso de fármacos tranquilizantes
o estimulantes y consumo excesivo de café y tabaco.
Teniendo en cuenta estos pocos datos que
les he compartido, podemos imaginar cómo se están sintiendo los maestros que
han tenido que asumir de manera abrupta el ejercicio de la enseñanza en una
modalidad virtual que:
1. Muchos desconocen:
un porcentaje importante de docentes no manejan herramientas TIC, otro
porcentaje importante lo hace de manera básica y solo un grupo pequeño estudió
y se especializó en educación mediada por TIC porque era afín al tema.
2. Les ha implicado cambios estratégicos y
metodológicos: haciéndoles reestructuras sus planes de aula,
priorizando contenidos y volviendo a planear clases para un ambiente, que
reiteramos, desconocen en muchas ocasiones.
3. Ha comprometido su intimidad:
Teniendo que convertir sus hogares en aulas de clase y compartir así la forma
como viven fuera de la escuela.
Y si bien entendemos que nadie esperaba
una pandemia, ni estaba preparado para ello, si hay que reconocer que los
maestros una vez más han asumido valerosamente los cambios, protegiendo a sus
estudiantes, brindando el mejor acompañamiento posible desde su conocimiento
pedagógico y sorteando las decisiones que los gobiernos locales han tomado para
salvaguardar la vida de los más vulnerables.
Atendiendo a la necesidad de los maestros
con respecto al estrés laboral, es que hemos venido trabajando junto a un
equipo de asesores en varias sesiones formativas on line (webinar) que estarán
completamente gratis y a su disposición, donde podremos ejercitar varias
técnicas de reducción del estrés. Entretanto creo importante que tomen nota de
algunas ideas que podrían servirles para aplicar en su cotidianidad y evitar
que los niveles de estrés se disparen llegando al punto de enfermarlos.
CUIDATE MAESTRO!!!
1. Haz un horario de actividades y esfuérzate por cumplirlo de manera que no te excedas, siempre habrá trabajo por hacer.
2. Permite que tu familia, colaboradores y padres de familia a cargo, conozcan el horario en el que estás disponible en tu labor docente, evitando estar 24/7 contestando dudas o elaborando asignaciones académicas y administrativas.
3. Aliméntate sanamente
4. Toma tiempo para cualquier actividad física
5. Invierte tiempo en aprender a identificar y gestionar tus emociones
6. Busca alternativas de ejercicios o técnicas de relajación que te gustaría practicar y anímate a empezar a usarlas.
7. Descansa. Recuerda que para mantenernos lucidos, lo recomendado es dormir entre 7 y 9 horas continuas.
8. Haz pausas en la jornada laboral
9. No sacrifiques el tiempo en familia
Recuerda que si estas saludable, en
equilibrio y feliz con lo que haces, serás más productivo y creativo para
resolver los contratiempos propios de tu labor.
lunes, 25 de mayo de 2020
herramientas para el manejo del estrés docente en tiempos de covid
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